Capilla
es la Catedral de los Piales
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Casi 20 equipos entraron a quemar fuste
• Hacen 1-2
en festejo de su 32 aniversario
• Este domingo
tendrán Charreada de Gala
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Juan,
Salvador y Luis Alfonso Franco, fueron el equipo campeón del pialadero
que organizó Capilla de Guadalupe y que hoy tiene su charreada de
gala a las cuatro de la tarde.
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Para
que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo y eso sucedió
en el Pialadero que organizó Capilla de Guadalupe dentro de los
festejos de su 32 aniversario, mismos que hoy serán parte de la
historia con la tradicional Charreada de Gala.
La
pintoresca población alteña luce sus mejores galas y es que
están de fiestas patronales, donde la charrería tiene un
lugar especial. Con los cuatro títulos nacionales que tiene Capilla,
ya está convertida en Catedral de la charrería y en la suerte
de los “dedos mochos”, no es la excepción.
Tenía
que ser con el sello de la casa y es que los anfitriones arrollaron tanto
por equipos como en lo individual y hasta el “recalentado” se llevaron.
Eso sí se vieron variados estilos de tirar, desde el que tira piquete
o el que le da pausa a la reata en el remolineado de acuerdo al ritmo con
que le viene la yegua.
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El
campeón nacional de piales, Luis Alfonso Franco se dio gusto con
el santo madero y apoyo para el triunfo de Capilla de Guadalupe.
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LA
CASTA. En la competencia por equipos Los Ranchos de don Alfredo Franco
cuajaron cuatro piales obligando a los demás a pegar los mismos
o más para estar en la final, cumpliendo Capilla “B” con cinco y
con tres se alcanzó a meter Capilla “A”, a la postre campeón.
Los muchachos de La Nacional de Charros llegaron barriéndose y apenas
pudieron disfrutar un pialecito.
Capilla
“B” llegó con 108 puntos a la final, luciendo en la eliminatoria
Alejandro Franco Barba y su papa don Salvador con dos cada uno, así
como el pequeño de la familia Juan Pablo con uno. Ellos metieron
cuatro en fila.
Los
Ranchos chorrearon pialen cada ronda y totalizaron 86, por 70 de Capilla
“A” donde el único que repitió fue Juanito Franco González.
LA
HISTORIA. En la final se coronó Capilla “A”, con dos pialazos
en fila de Poncho Franco y su primo Chava para obtener las caronas que
había de premio para los campeones. Dejaron en segundo lugar a Los
Ranchos de Alfredo Franco con un pial de Rodolfo, llevándose cinchos
y en tercero, sin suerte luego de los cinco de la eliminatoria, quedó
Capilla “B”, para salir con las cuartas que había para este sitio.
En
lo individual entraron a la final Juanito Franco, su primo Alejandro y
Rodolfo Franco, imponiéndose con un pial en la segunda pasada Juanito.
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Juan
Franco González se llevó el título individual del
pialadero en el 32 aniversario de los alteños.
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EL
RECALENTADO. Después hubo este torneito para gusto de los charros
que le gusta quemar reata, inscribiéndose 32 exponentes, llegando
cuatro a la final luego de cuajar cada uno un pial caro en la ronda eliminatoria.
Fue
a tres pasadas la final de este “recalentado” y el triunfador fue Salvador
Franco cuando se hizo de 26 puntos, dos más que Lupe Alcalá
y Alex Franco, respectivamente.
LO
QUE NO DEBE HACERSE. En son de broma nos dijo Alejandro Hernández
que uno de sus tiros que hizo, debería trascender porque no cualquiera
amarra de cuatro patas un pial como le sucedió y si el “futbol tiene
lo negro”, porque no la charrería, incluso vio las fotos de su tiro
y no lo creía, pero esas quedan para la posteridad.
COSAS
SUELTAS. Miércoles y jueves estuvo muy baja la temperatura en
esta población alteña y se creyó que el viernes no
habría pialadero, en tanto ayer hubo coleadero.
La
gente de La Nacional del DF no podían faltar y llegaron encabezados
por Hugo González, llegando en el grupo Heriberto Medina y Luis
Loza, más tarde Manuel Goñi y su hijo del mismo nombre quien
entró al “recalentado” y quemó fuste en una ocasión.
El
templo de Capilla de Guadalupe luce hermoso, radiante y muy bien arreglado
como cada año para las fiestas patronales. Mañana es el mero
día y los carros alegóricos ya están listos para el
desfile.
Ayer
por la noche fue la peregrinación que encabezaron los charros, la
gente de Cruz Roja, los empleados municipales y gentes que se fueron sumando
al contingente.
Quien
sabe de donde vino la orden, pero lo cierto es que no dejan tomar bebidas
espirituosas en los alrededores de plaza, por eso en cuanto se quema el
castillo la gente comienza a retirarse de la misma dando por terminada
la fiesta del día.
Y como
siempre termino a mi manera, recordando que “Moro, si sale bueno, vale
un tesoro”.
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