Cada
quien con su reglamento
Intercambio
charro México-Argentino
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Alejandro
Pedrero, los hermanos argentinos Justo y Hernán García Errecaborde
y Alfonso Vallejo, de visita en el Nacional Charro.
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Agradable
visita recibió el OCHO COLUMNAS en la sala de prensa de dos argentinos
que tienen amor y pasión por el caballo. Aquí andan en el
Nacional Charro “Vicente Fox Quesada” de Apaseo el Grande, Guanajuato.
Se
trata de Hernán Segundo García Errecaborde y su hermano Justo
quienes llegaron acompañados de los charros Alfonso Vallejo y Alejandro
Pedrero.
“A
ellos los conocí en Chile, cuando hubo un festival de jineteadas
y destreza, gustándome lo que hacían y ahora decidí
venir a gozar de la charrería, además de las costumbres y
tradiciones de México”, dice Justo García Errecaborde.
Están
aquí en nuestro país desde hace 10 días y estará
otro tiempo corto más, aprovechando para ver haciendas antiquísimas,
charrería, ganado y muchos atractivos más.
-¿Qué
te parece el deporte nacional por excelencia de México?
“Es
una cosa linda, espectacular, bien organizado hasta donde he visto, soy
gaucho y nos dedicamos a una cosa muy parecida allá en Argentina,
que es la jineteada. Me llevo una bonita visión, es una cosa que
llama mucho la atención, por su vestimenta, caballos, destreza,
lazos y algo más”.
Allá
en Argentina también tienen su fiesta grande, al margen del panbol
(futbol).
“Si,
tenemos un campeonato básico y lo más espectacular que se
hace allá es de jineteadas, que difiere un poco a loo que ustedes
hacen. Después se piala, pero es una destreza similar a la mangana
de a pie, aunque sin floreo pero allá le decimos piales”.
FACTIBLE
UN MANO A MANO
Reconoce
que los campeonatos nacionales argentinos son a buen nivel, pero sin demeritar
ninguno, el azteca es mucho mejor.
-¿Cómo
es la vestimenta de competencia de ustedes?
Para
competir, los argentinos se visten como el gaucho tradicional, con bombacha,
camisa, faja como la española, rastra que es un cinturón
poco más ancho adornado con monedas de plata antigua y al centro
la hebilla, con otro conjunto de monedas y algún florón central.
La
bota de potro se saca de la caña del potro, es un zapato cómodo
parecido a una bota, pero sin suela. El sombrero es poco más hico
que el charro y también se usa el pañuelo en el cuello.
Llega
la nostalgia, aunque los sudamericanos están acostumbrados a vivir
de esa manera, dicen que casi como los “gitanos” o “húngaros”, de
un lado para otro.
Abriendo
los 80´s, cuando el Nacional fue en Aguscalientes, el papá
de nuestro entrevistado vino en un grupo reducido a gozar de la charrería,
habiendo hecho un intercambio deportivo.
-¿Podrían
competir gauchos con los charros mexicanos?
“Claro
que podría ser factible una competencia, aunque cada quien con su
reglamento. Y sería fabuloso hacer realidad ese sueño, con
un espectáculo digno de ver, pensando que el regreso de la charrería
a Argentina sería estupendo contar con una buena exhibición”,
dijo finalmente con el acento típico argentino.
Quedó
la invitación abierta para visitar Argentina e incluso para mayo
el gobierno de Venezuela está corriendo la atención de hacer
acto de presencia en un evento de caballos que tienen en el cono sur.
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