Los
Jinetes se Acaba en los Cajones
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Todo un ritual lo que antecede a la monta
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El
mayor desgaste se sufren antes del jineteo
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“Titino”
Sánchez hace el recuento de los daños
| Parece
tan
crudo y es la puritita verdad, pero lo cierto es que muchos de los mejores
jinetes se acaban en los cajones.
Eso
parece una verdad a medias, pero para los que saben de esto y sobre todo
los que han sufrido lesiones serias, la historia parece sacada como de
un cuento de hadas. Los Lunes son de Remembranzas, de anécdotas
o para temas de reflexión en el Más Mexicano de los Deportes.
Hoy
las mejores montas las vemos en fotos del ayer, colgadas de cuadros en
la pared, aunque las comparaciones son odiosas, lo cierto es que segundas
partes nunca fueron buenas. Hoy quien monta tiene más preparación,
se dedican de tiempo completo a ello y antes, era más por pasión
y gusto, lo que ahora se traduce en la mayoría de los casos, en
una buena paga para los itinerantes jinetes. |
| MITO o realidad,
pero los jinetes se acaban en los cajones e incluso antes de hacer la monta,
los gladiadores ya van disminuidos, por eso el tema de reflexión
en "San Lunes". |
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La
idea vino del ingeniero Ramiro Becerra quien me antecedió en la
crónica charra del Periódico OCHO COLUMNAS y aquí
presentamos aquellas inquietudes.
De
hecho, él preparó este material que sigue y aunque lo tenía
celosamente bajo llave, lo sacó del desván de sus recuerdos
para ofrecerlo a nuestros caros lectores.
A
LUCIRSE. El jineteo de ganado vacuno o caballar por lo general se realiza
por mera diversión, aunque en el caso del ganado caballar resultará
más benéfico a la postre ya que son los primeros pasos a
seguir para amansar y después arrendar a las cabalgaduras.
Actualmente,
la práctica de esta faena en las charreadas, los jinetes tratan
de hacerlas muy lucidoras además de obtener el mayor puntaje posible
para sus equipos.
No
esta por demás señalar el vía crucis que les toca
caminar antes de ejecutar esta suerte y que a la postre puede resultarles
no muy grata al llevarse un buen susto, ya sea con golpes, torceduras,
fracturas o revolcones y en ocasiones con situaciones más graves.
ANTES
Y DESPUES. Comenta para OCHO COLUMNAS el joven charro y jinete David
Sánchez el popular “Titino” quien pertenece a los Charros de Occidente
de la Familia De la Torre, que el mayor desgaste lo sufren antes de hacer
la monta, ya que la mayoría de los cajones no están bien
diseñados para proteger al jinete.
Luego
es más explicito y pone por ejemplo, donde dice que algunos
cajones tienen tubos o material angular que les provocan fuertes magulladuras
en las piernas con los “recargones” de los animales. Además, no
hay suficiente superficie donde mantener firme los pies una vez en posición
de pedir puertas, ocasionándoles cansancio, desgaste ya de por sí
tensos esperando la tormenta que estarán por capotear con el toro
o la greñuda.
“Titino”
Sánchez se emociona y sigue su catarata de expresiones.
Esa
tensión sigue en aumento cuando no son los primeros y ven como les
va en cada monta a los otros charros, para cuando les llega su turno y
una vez que han ganado al toro o a la yegua, se enfrentan con otro problema
que es bajarse. Aunque parece fácil, pero a estas alturas las fuerzas
flaquean y todavía falta quedarse con el pretal en la mano y capotearse
al animal.
UN
VERDADERO RITUAL. También observa los tipos de asirse al pretal
ya que no es lo mismo montar a uso viejo con las dos manos, a tentemozo
o a la greña, que es la original suerte charra y donde se sienten
los verdaderos jaloneos en las muñecas, riñones y espalda
por los reparos; comparada a jinetear con una mano donde es más
fácil seguir el vaivén de los brincos balanceando el cuerpo
además que este estilo es texano concluye David Sánchez.
Asimismo
“Titino” agrega su descontento de cómo califican esta suerte, comparándolas
con otras de menor riesgo, por ejemplo la cala de caballo parte de 20 puntos
y la jineteada no.
Esto
es apenas algo de lo que sucede en los cajones, donde antes de la monta,
es todo un ritual ver a los jinetes preparándose para ganar puntos
y tratar de agradar al respetable.
Y
como siempre termino a mi manera, recordándoles que “Jinete de muchos
caballos o tiene muchos, o no tiene ninguno”.
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