LA CHARRERIA
Por: Carlos Sánchez Mariscal (carlossanchezmariscal@yahoo.com.mx)
Mayo 23 del 2005
Los Jinetes se Acaba en los Cajones
- Todo un ritual lo que antecede a la monta
- El mayor desgaste se sufren antes del jineteo 
- “Titino” Sánchez hace el recuento de los daños
Parece tan crudo y es la puritita verdad, pero lo cierto es que muchos de los mejores jinetes se acaban en los cajones.

Eso parece una verdad a medias, pero para los que saben de esto y sobre todo los que han sufrido lesiones serias, la historia parece sacada como de un cuento de hadas. Los Lunes son de Remembranzas, de anécdotas o para temas de reflexión en el Más Mexicano de los Deportes.

 Hoy las mejores montas las vemos en fotos del ayer, colgadas de cuadros en la pared, aunque las comparaciones son odiosas, lo cierto es que segundas partes nunca fueron buenas. Hoy quien monta tiene más preparación, se dedican de tiempo completo a ello y antes, era más por pasión y gusto, lo que ahora se traduce en la mayoría de los casos, en una buena paga para los itinerantes jinetes.

MITO o realidad, pero los jinetes se acaban en los cajones e incluso antes de hacer la monta, los gladiadores ya van disminuidos, por eso el tema de reflexión en "San Lunes".
 La idea vino del ingeniero Ramiro Becerra quien me antecedió en la crónica charra del Periódico OCHO COLUMNAS y aquí presentamos aquellas inquietudes.

De hecho, él preparó este material que sigue y aunque lo tenía celosamente bajo llave, lo sacó del desván de sus recuerdos para ofrecerlo a nuestros caros lectores.

A LUCIRSE. El jineteo de ganado vacuno o caballar por lo general se realiza por mera diversión, aunque en el caso del ganado caballar resultará más benéfico a la postre ya que son los primeros pasos a seguir para amansar y después arrendar a las cabalgaduras.

Actualmente, la práctica de esta faena en las charreadas, los jinetes tratan de hacerlas muy lucidoras además de obtener el mayor puntaje posible para sus equipos.

No esta por demás señalar el vía crucis que les toca caminar antes de ejecutar esta suerte y que a la postre puede resultarles no muy grata al llevarse un buen susto, ya sea con golpes, torceduras, fracturas o revolcones y en ocasiones con situaciones más graves.

ANTES Y DESPUES. Comenta para OCHO COLUMNAS el joven charro y jinete David Sánchez el popular “Titino” quien pertenece a los Charros de Occidente de la Familia De la Torre, que el mayor desgaste lo sufren antes de hacer la monta, ya que la mayoría de los cajones no están bien diseñados para proteger al jinete.

Luego es más explicito y pone por ejemplo, donde dice que  algunos cajones tienen tubos o material angular que les provocan fuertes magulladuras en las piernas con los “recargones” de los animales. Además, no hay suficiente superficie donde mantener firme los pies una vez en posición de pedir puertas, ocasionándoles cansancio, desgaste ya de por sí tensos esperando la tormenta que estarán por capotear con el toro o la greñuda.

“Titino” Sánchez se emociona y sigue su catarata de expresiones.

 Esa tensión sigue en aumento cuando no son los primeros y ven como les va en cada monta a los otros charros, para cuando les llega su turno y una vez que han ganado al toro o a la yegua, se enfrentan con otro problema que es bajarse. Aunque parece fácil, pero a estas alturas las fuerzas flaquean y todavía falta quedarse con el pretal en la mano y capotearse al animal.

UN VERDADERO RITUAL. También observa los tipos de asirse al pretal ya que no es lo mismo montar a uso viejo con las dos manos, a tentemozo o a la greña, que es la original suerte charra y donde se sienten los verdaderos jaloneos en las muñecas, riñones  y espalda por los reparos; comparada a jinetear con una mano donde es más fácil seguir el vaivén de los brincos balanceando el cuerpo además que este estilo es texano concluye David Sánchez.

Asimismo “Titino” agrega su descontento de cómo califican esta suerte, comparándolas con otras de menor riesgo, por ejemplo la cala de caballo parte de 20 puntos y la jineteada no.

Esto es apenas algo de lo que sucede en los cajones, donde antes de la monta, es todo un ritual ver a los jinetes preparándose para ganar puntos y tratar de agradar al respetable.

 Y como siempre termino a mi manera, recordándoles que “Jinete de muchos caballos o tiene muchos, o no tiene ninguno”.

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