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¿Alguien Oyó el Grito?
Por: Memo Gracia Duarte (memo@charrousa.com)
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Semtiembre 19 del 2007

Qué bonito abrió el fiestón charro con su buen ganado, generosos organizadores que saludaban amablemente, tres flamantes jueces de arranque, dos locutores armados de dichos y analogías, un público lindísimo, y para rematar, unos equipazos que prometían ponerle aún más sabor al mole de canciones que hacían menear la bota y bote a más de tres. Todo, naturalmente, bajo la libertad de un precioso día caliente y alegre, que literalmente exigía a gritos ser gozado de cabo a rabo.

Ahhh, que día tan día. Soñador. Quería que lo recordaran. Quería que los presentes entendieran a la perfección que el 15 y 16 de septiembre sí son de importancia relevante para la historia revolucionaria de México y la Charreria, cuyo lema principal reza claramente "Patria y Tradición".

Ahhh, que día tan día.
Tristemente, aunque lo mencionaron los animadores durante el desarrollo del 1er Campeonato Charro de Tequila Hacienda Vieja, realizado en el Lienzo Charro Los Potrillos, de Woodlake, CA, nadie pareció acordarse de dar el Grito de Independencia.

¿O alguien oyó a alguien la noche del sábado, 15 de septiembre, gritar '¡Viva la Virgen de Guadalupe!, ¡Viva México!'?
Porque la frase, ¡Viva México!, es la clave maestra de "Patria", y la frase, ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, la de "Tradición".

Con todo respeto, pero más que nada, por el cariño tan grande que le tengo a mi Familia Charra, me atrevo a decirle que me dio un sentimiento marca "Insurgente Nacionalista" al no oír o siquiera ver el intento por recordar tan significativa fecha, sobre todo para nosotros los mexicanos de hueso colorado.

Porque el 16 de Septiembre es una fecha oficial registrada en el Archivo Nacional y en el corazón y mente colectiva de los hijos de México. Porque según historiadores, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, allá en el pueblo de Dolores, Guanajuato, el cura don Miguel Hidalgo y Costilla, respaldado por hombres de gran carácter e ideas revolucionarias, como los capitanes Ignacio Allende y Juan Aldama, el corregidor de Querétaro, don Miguel Domínguez y su valiente esposa, doña Josefa Ortíz de Domínguez, mandó sonar las campanas y en el atrio del templo planteó a los reunidos su plan de Independencia.

A este famoso llamado se le conoce como "El Grito de Dolores", porque de inmediato, con limitado acopio de armas y municiones, pero eso sí, armados de una inquebrantable fe y esperanza, iniciaron su lucha en contra de la ocupación francesa sobre España, exigiendo la reinstauración de Fernando VII en el trono Español.

La idea real detrás del movimiento, no obstante, era liberarse de una vez por todas de la maldita corona española; abolir el pinche virreinato. Los pensamientos sobre Justicia Social, Libertad, Igualdad e Independencia ya tenían años cocinándose en mentes creativas como la del cura José María Morelos y Pavón, quien, unido a la causa de Hidalgo y Costilla, las documentó muy bien en su escrito de 1813, "Los Sentimientos de la Nación".

El 16 de Septiembre, entonces, se conmemora el "Grito de Dolores", pero lo del 15, a mi humilde parecer y limitada inteligencia, debe recordarse para que nunca más vuelva a suceder lo de aquel 15 de septiembre de 1847, cuando el gatito cobarde y traidor de Antonio López de Santa Anna se las ingenió para enviar deliberadamente las tropas mexicanas a otros sitios de la nación, permitiendo así que los miserables gringos cañonearan y se apoderaran a sus anchas de Chapultepec. Los muy usurpadores de alma roñosa lo celebraron en grande, ondeando esplendorosamente su bandera en el Palacio Nacional de México.

Ahhh, que triste día para los mexicanos.
Pero vamos, los charros, que no se rajaron para respaldar el movimiento de Independencia y morían dondequiera defendiendo a su "Patria y Tradición", ocupan un lugar importantísimo tanto en las páginas sagradas de la historia de México como en el noble corazón de sus hermanos mexicanos.

Por eso es que el 15 de septiembre del 2007 se me hizo muy triste e indignante no oír más que los gritos de "traiganme otro con hacienda vieja" y "toquen esta canción".

Por otra parte, los niños de los bailes folclóricos, que ya tenían días practicando para hacer su hermosa presentación en el lienzo charro, pasaron casi inadvertidos, pues los únicos que lucían interesados en verlos danzar eran los familiares y amigos.

Al parecer, el principal foco de atención en la manga del lienzo y ruedo eran las colas combinadas simultáneamente con exhibiciones personales de cala, baile de caballos, toreo y reclamos, seguidos a menudo por actitudes algo groseras.

En la publicidad del Campeonato se anunció que se daría el Grito de Independencia. Aunque no hubiera sido así, la gente siempre espera eso de los charros, que den ellos mismos el Grito o estén al menos presentes en la ceremonia. Ninguna otra figura es tan querida, respetada y representativa de los auténticos valores éticos y morales de los mexicanos como la del charro.

¿Quién mejor que un charro para dar el Grito, el cual, insisto, es parte esencial de lo que significa el lema bonito de la Charrería, "Patria y Tradición"?

Ahhh, que día tan día. Soñador. Quería que lo recordaran.
De todo corazón espero, como dijo San Agustín en su precioso escrito "La Ciudad de Dios", que "dejen aquellos que piensan que he dicho muy poco, o aquellos que piensan que he dicho demasiado, otorgarme su perdón; y dejen aquellos que piensan que he dicho justamente lo suficiente, unirse a mí para dar gracias a Dios". 

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