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EN EL LIENZO
Por: Ricardo Zermeño Barba (zermenobarba@yahoo.com.mx)
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Septiembre 23 del 2007
MIS BODAS DE PLATA

Hola estimados amigos amadores del Más Mexicano de los Deportes, hoy es un día muy especial ya que hace 25 años contraje nupcias y ayer acabo de renovar esos votos, ante mis hijos y mi esposa Olga María de la Torre López.

Hace un par de semanas apenas festejé 30 años de que fuí campeón nacional de colas, en el meritito Monterrey y ahora sigue la alegría contagiante de mis bodas de plata, por esos primeros 25 años de mi matrimonio.

Me considero un ferviente creyente de Dios y de la Virgen, cuestiones que heredé de mis padres Victoria Barba Barba y don Ricardo Zermeño Cárdenas.

No sabía que hacer la mañana de este sábado, si ponerme a escribir, si arreglarme para irme a la misa de una o de plano empezar el festejo a todo lo que da por mis primeros 25 años de vida matrimonial. O de plano, ponerme a llorar.

 Los recuerdos se me vienen como en cascada, ya que jamás podré borrar de mi mente cuando en 1982 me casé en el otoño de aquel año y es que además cuando llegué al templo, me esperaba una caravana de amigos charros que me hicieron la tradicional valla.

Mucho menos podré olvidar que a sus escasos siete años de edad, Alejandro Fernández Abarca me cantó la misa, por eso insistía en los sentimientos encontrados que me causa escribir esta columna.

Quería y es que aparte, no me gusta hablar de mí, pero fechas tan especiales como estas en la vida, no se festejan muy seguido.

GRACIAS A LA VIDA

 Ya lo decía la chilena Violeta Parra en su poema hecho canción, de que “Gracias a la Vida, que me ha dado tanto…”, por eso quiero agradecer al creador y a la santa patrona de los mexicanos, que me hayan permitido festejar y en grande estos primeros 25 otoños de vida matrimonial.

Como han pasado los años. Lo mejor es todo el tesoro tan enorme que me han dado, con esas bendiciones de hijos que tuve como mi esposa Olga de la Torre, como lo son: Olguita María, Jesús Salvador Ricardo, Ana Victoria y María Fernanda.

La historia sigue y el tiempo no se detiene, pero mientras pienso y declaro en eso, me doy cuenta que mis padres ya se adelantaron en el camino. Por parte de mi esposa Olga María, sólo queda doña Ana María López, ya que don Aureliano también pasó a mejor vida.

En los contrastes, mientras yo vivo mi alegría, nuestro buen amigo Carlos Sánchez Mariscal sufrió la pérdida de su primo Martín García Avila. Animo CASAMA, la vida debe continuar.

Ya para terminar mi columna dominical, debo agradecer a don Carlos Alvarez del Castillo Gregory la oportunidad de seguir vigente aquí en EL INFORMADOR en esa historia que empezó hace cinco años, así como agradecer en todo lo que vale al valioso equipo de la Sección Deportiva que tripula mi buen amigo Jorge Verea.

 COMENTARIOS A: zermenobarba@yahoo.com.mx

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