| Charreando
es que se llega a la Gran Fiesta Charra mexicana desde los Estados Unidos,
y palabreando, con porras o gestos de satisfacción, es que quienes
amamos la tradición ecuestre brindamos nuestra más sincera
felicitación y apoyo a todos los charros y adelitas que compitieron
en el Nacional.
Con
el corazón en la mano y a pulmón abierto gritamos: “¡Qué
Viva la Charrería Americana!”
Y es
que, quien no conoce una asociación de charros respetables de la
sociedad estadounidense, desconoce por completo el montón de sacrificios
que cada miembro hace por mantener vivo su patrimonio cultural y firme
ilusión de verse charreando en la Gran Fiesta Charra.
Desde
principios de año, los hombres y mujeres de a caballo se las ingenian
para ir acomodando su tradición entre su ya de por sí ocupada
vida familiar y laboral. Saben muy bien que el cupo es limitado. También
están conscientes de que con el charrear viene un precio a pagar
—caro, por lo general.
Caro
porque charrear o escaramucear implica vestirse de arte para poder ser
parte del Arte de la Charrería; implica tener un caballo arrendado
y traerlo decentemente ajuareado; implica consagrarse voluntariamente al
entrenamiento; implica recorrer con todo y cuacos largos caminos o atravesar
estados para charrear, así llueva, apriete el frío o queme
la calor; e implica, en el caso de muchos charros y adelitas, arriesgar
el cuero en el lienzo, sabiendo de antemano que su nombre no aparece en
ninguna póliza de seguro medico vigente.
Todo
esto y más, mucho más, lo tienen clarísimo los charros
y charras de los Estados Unidos, pero como al toro, lo agarran de los cuernos
con gusto y valor, porque su sincero cariño y pasión por
la Charrería va más allá de su noble deseo de figurar
entre las asociaciones que clasificaron a la Gran Fiesta Charra.
Efectivamente,
es un lograzo ser parte del Nacional, pero lo es aun más saber que
como charros y charras están contriubuyendo a mantener viva una
hermosa y reverenciada tradición, todo para beneplácito de
próximas generaciones.
No
es ni será nunca lo mismo charrear con charros que dependen de su
trabajo para poder costearse su deporte, que charrear con charros que viven
de su deporte. No es ni será nunca lo mismo escaramucear con adelitas
que dependen de su trabajo o de sus recaudaciones de fondos para poder
costearse su deporte, que escaramucear con adelitas cuyos padres les pagan
hasta el caballerango.
Son
muchos los charros americanos que provienen de auténticas familias
mexicanas de campo, saben trabajar la tierra y el ganado adentro y afuera
del lienzo. Son charros porque los apasiona la charreada o lo heredaron
de sus padres; lo traen arraigado; vive literalmente en su sangre. Pero
no son charros precisamente porque alguien les paga para que lo sean.
Así
que, en un Nacional, el no pasar de la primera fase los coloca en el mismo
plano que el resto de los equipos mexicanos que tampoco pasaron. No es
ninguna tragedia. Es, en todo caso, una gran aliciente para seguir echándole
ganas.
Este
año son 117 asociaciones de charros las que clasificaron. Como en
años atrás, solo habrá un ganador. Pero para nosotros,
los que hemos visto de primera mano los trastornos y apuros que enfrentan
los charros y adelitas estadounidenses con tal de ser parte de la Gran
Fiesta Charra, todos son ya ganadores.
Aclaro
que tampoco pertenecemos a la estirpe conformista. Estamos seguros que
un día uno de los nuestros llegará a la cumbre, porque tenemos
lo más importante, que es CORAZÓN, por muy ingenuo que suene.
Nuestro amor por la tradición no tiene precio; trasciende.
Mientras
tanto, hay que seguir rectos, con la frente en alto, sin dejar que toque
u afecte en lo mínimo la ponzoña de esas lenguas sueltas,
hijas de su maldita y podrida vida, que surgen a diario en el camino o
se escudan en el anonimato de los foros de CharroUSA.com
Reitero
mis más honestas felicitaciones a todos los charros y adelitas americanos
que participaron en el Nacional. Es un orgullazo ver que charros como Ramón
Jara, de la Noria Vallarta, CA, y Jorge Quiñones, de Charros
del Villar, CA, figuraron en la lista de “El Mejor Charro del Día”
de la página internética decharros.com
El
martes, 27 de octubre, Jara sumó 116 puntos (32 puntos en colas;
20 en terna en el ruedo; y 64 en las tres manganas a pie). Quiñones,
por su parte, acumuló 88 puntos (51 de dos manganas a pie y 37 de
dos manganas a caballo), el lunes 19 de octubre.
Por
supuesto que la participación de las escaramuzas es otro orgullazo,
particularmente “Rayo de Esperanza”, de Illinois, que anotó 294.33
puntos; y “Arqueztalli”, de California, que registró 283.33 buenos.
Por
todo esto y más, únanse a los que con gusto gritamos: “¡Que
Viva la Charrería Americana!” |